Mucha gente experimenta cambios en sus hábitos de sueño al envejecer; sin embargo, las personas con demencia normalmente experimentan cambios más severos. Los patrones de sueño desorganizados tienden a empeorar con la severidad de la demencia.
La falta de sueño puede contribuir a una conducta inquieta, delirio, disminución cognitiva, deterioro funcional, caídas y lesiones, y aumento en la mortalidad de las personas con demencia. Adicionalmente, la falta de sueño de quien recibe el cuidado frecuentemente interrumpe el sueño del cuidador y aumenta su carga. Esto puede tener consecuencias adversas en la salud del cuidador y aumentar la probabilidad de que quien recibe el cuidado tenga que ser internado en una institución de cuidados a largo plazo.
Los trastornos del patrón de sueño asociados a la demencia incluyen la disminución del tiempo total para dormir, el aumento de la frecuencia y duración del tiempo de despertares durante la noche, aumento de las siestas durante el día, disminución de las fases de sueño y no sueño al dormir, disminución de la eficiencia para dormir, y un ciclo sueño-vigilia alterado. Estos cambios pueden deberse al daño o pérdida de células en las regiones del tronco cerebral y de los senderos que regulan el ciclo de sueño y vigilia. Asimismo, la investigación sugiere que puede haber un contribuidor genético a la falta de sueño en algunas personas con demencia.
Los problemas asociados a la demencia y a los patrones de falta de sueño incluyen el fenómeno de "puesta de sol", vagabundeo, incontinencia, dolor, depresión, inquietud, pesadillas, alucinaciones, ilusiones y engaños. Consulte con un profesional de la salud, terapeuta, o consejero si tiene inquietudes sobre el manejo del dolor, la depresión, inquietud, o cualquier otro problema de salud subyacente que pueda estar contribuyendo a la falta de sueño. A continuación hay algunas formas de encarar algunos de los problemas que afectan el sueño.
La demencia está asociada a cambios que interrumpen los patrones normales de sueño. La falta de sueño afecta negativamente tanto a la persona que recibe el cuidado, como al cuidador. Sin embargo, al entender y prepararse para dichos cambios, y al tratar algunas de las sugerencias indicadas anteriormente, es posible mejorar los patrones de sueño insalubres. Si los problemas de sueño persisten, o se tornan muy difíciles de manejar, considere consultar con un profesional de la salud.
Last modified 10/15/2009