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La Circulación Cerebral en la enfermedad de Alzheimer
Llegando a un Punto de Equilibrio ¿Puede usted tomar control de si mismo y de ellos también?
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Uno de los más trágicos síntomas de la enfermedad de Alzheimer (EA) es el agravamiento de la capacidad de comunicación. El deterioro de la comunicación verbal es evidente cuando aumentan las pausas durante la conversación, cuando la sustitución de palabras se vuelve más notable, y cuando la comunicación "vacía" se vuelve la norma. La falta de memoria pobre, la falta de juicio, la falta de comprensión de los materiales hablados y escritos, y la desorientación o confusión general están bien documentadas en las personas con EA. Dada la naturaleza progresiva de la enfermedad, el individuo experimenta una disminución gradual tanto en su vocabulario expresivo (capacidad para hablar) como en el receptivo (entendimiento del hablar de otros). Al volverse esto evidente al individuo, el o ella pueden reaccionar mostrando frustración, desconcierto, ansiedad, y/o retracción. Es por esto que la comunicación se vuelve un reto tanto para el individuo, como para su proveedor de salud.
La clave para comunicarse con una persona con EA es comunicarse al nivel de entendimiento de la persona. La comunicación requiere el uso de técnicas verbales, no verbales y emocionales. También requiere tanto un emisor como un receptor.
Al conversar con alguien con EA, la paciencia se torna en un elemento importante para una comunicación satisfactoria. Cuando es difícil entender las expresiones de la persona, el proveedor de salud puede dejar de tratar de entender y simplemente se hace cargo de la toma de decisiones de la persona, en lugar de prestarle atención a las claves que le da la persona. Muchas veces, los cuidadores están tan preocupados por hacer las cosas bien que malinterpretan lo que la persona realmente quiere. En muchos casos un abrazo, un beso, o una simple caricia puede ser lo necesario para comunicarse de manera efectiva.
Las personas con EA muestran déficits significativos en la capacidad de procesamiento emocional. Es posible que no siempre sea fácil saber cómo o por qué se sienten del modo en que lo hacen. Es importante estar concientes de este factor de deficiencia emocional.
La comunicación no verbal y/o emocional puede, a veces, crear confusión en el mensaje verbal. Un individuo puede estar diciendo algo que verbalmente contradice el mensaje emocional o no verbal. Es importante ser sensible al idioma corporal propio, así como al de la otra persona. La posición (brazos cruzados o relajados), las expresiones faciales (ceño fruncido o una amplia sonrisa), cómo nos acercamos a alguien (caminando rápidamente a su cuarto, u ofreciendo una mano amiga al ayudar), la calidad del tacto (suave, gentil, lento, repentino, controlador, o fuerte), el ritmo de su conversación, tono de voz (cólera o alegría, dureza o suavidad), y el ritmo de nuestro paso (rápido, de prisa, y resuelto, o lento, cuidadoso y bondadoso) determinan cómo progresará una conversación.
El nivel de tensión del proveedor de salud afecta a la persona con EA y muchas veces provoca una reacción negativa. Las personas con EA pueden volverse inquietas y agresivas en respuesta a nuestra tensión. Es imperativo que nosotros contengamos/controlemos nuestro nivel de tensión delante de una persona con EA.
Sea creativo(a) y flexible; halle maneras de mejorar la capacidad de comunicación de la persona con EA. Una manera de comunicarse con ellos/ellas es preguntarles sobre su pasado. Las personas con EA aprecian a alguien que reconoce sus realidades, y sus pasados son usualmente una parte muy amplia de sus presentes. Si el individuo está ansioso o temeroso, trate de responder de una manera tranquilizadora y calmante. Mantenga una expresión facial amigable y muévase de manera cuidadosa y lenta, para no asustarlos.
Tabla 1: Estrategias para comunicarse con una persona con Enfermedad de Alzheimer
Tabla 2: Consejos para la comunicación con personas con EA
Los vasos sanguíneos del cerebro (o sistema cerebrovascular) son vitales para el funcionamiento adecuado de la función cerebral. Hay evidencia reciente que sugiere que las células endoteliales (aquellas que forman las paredes de los vasos sanguíneos) son un factor importante en la causa, no sólo de demencia vascular (DVa), pero también de la enfermedad de Alzheimer (EA). El endotelio es el canal final común para una serie de factores de riesgo que causan estrés oxidante y que contribuyen a la isquemia cerebral (por ejemplo daño debido a productos tóxicos, o a la falta de nutrientes distribuidos mediante el suministro sanguíneo); a la vez, la circulación pobre lleva al deterioro cognitivo y, eventualmente, a la demencia. El daño a las células endoteliales del cerebro ocurre con la edad, hipertensión, diabetes y tabaquismo.
El cerebro cuenta con el sistema más grande de células endoteliales, en comparación a los otros órganos del cuerpo. Las células endoteliales tienen funciones complejas para regular la circulación en respuesta a las necesidades metabólicas locales del cerebro. Las células endoteliales también juegan un papel en la respuesta inmune del cerebro, en la formación de coágulos y de nuevos vasos, en la inflamación, y en el mantenimiento de condiciones estables (u homeostasis). La vejez parece reducir el efecto protector de ciertas hormonas (tales como el estrógeno) sobre los vasos sanguíneos del cerebro.
La barrera de sangre del cerebro (BSC) es exclusiva al cerebro. Es una barrera formada por células especiales a lo largo de los vasos sanguíneos que aísla al cerebro del resto del cuerpo. Un sistema de transporte múltiple de la BSC asegura que haya una cantidad adecuada de nutrientes para el cerebro y elimina desperdicios y proteínas anormales. El cerebro también cuenta con un líquido de tipo especial, el líquido céfalo raquídeo (LCR), el cual lo baña y circula alrededor del mismo. El LCR sirve como amortiguador del cerebro y ayuda a controlar su ambiente. La alteración de LCR causa una forma de demencia llamada hidrocéfalo de presión normal, la cual puede ser tratada mediante un procedimiento neuroquirúrgico llamado derivación del LCR.
El cerebro requiere un suministro continuo de oxígeno y glucosa para mantener sus necesidades metabólicas. Estos requisitos están asegurados por el flujo constante de sangre a través del cerebro. El cerebro recibe entre un 15 a 20% de la sangre bombeada por el corazón y usa aproximadamente un 25% del oxígeno total utilizado por todo el cuerpo. El cese total de flujo sanguíneo hacia el cerebro por 8 a 10 segundos causa la pérdida total del sentido. Pero se sabe muy poco sobre los efectos del flujo bajo crónico de sangre al cerebro, en particular en relación a la cognición. La vejez resulta en una disminución progresiva en las funciones del corazón y de los vasos sanguíneos que reduce la regulación del flujo de sangre al cerebro. Aparte de la disminución de la función endotelial, el envejecimiento causa tortuosidad (alargamiento, retorcimiento, rizado y enroscado) de los vasos sanguíneos. Es interesante notar que la tortuosidad no ha sido asociada a la EA.
El envejecimiento también resulta en el endurecimiento y ensanchamiento de los grandes vasos sanguíneos del cuerpo. Esto resulta en un flujo debilitado y menor de sangre al cerebro, a los riñones y al corazón. En un estudio se halló flujo significativamente menor de sangre en los cerebros de adultos mayores (edad promedio ~79 años), en comparación con adultos más jóvenes (edad promedio ~26 años). La disminución del flujo sanguíneo en las personas mayores parece ser un elemento común tanto en la EA como en la DVa.
La importancia de los factores de riesgo vascular en la demencia y la relación interdependiente entre la función cerebral y el flujo sanguíneo cerebral han sido confirmados ampliamente. Es claro que la enfermedad cerebrovascular es un contribuyente importante a la severidad del deterioro cognitivo en las personas con EA. El envejecimiento del corazón, la aorta (gran vaso sanguíneo que se extiende desde el corazón), y de los vasos cerebrovasculares tiene un impacto enorme en la función cerebral, y probablemente contribuye al aumento del riesgo de la EA en las personas con hipertensión, diabetes, y otras enfermedades asociadas al daño de los vasos sanguíneos.
Estos y otros temas relacionados fueron tratados durante el tercer congreso de la Sociedad Internacional de Desórdenes Vasculares de Comportamiento y Cognitivos (Vas-Cog) llevado a cabo en San Antonio, Texas, en el año 2007. Desafortunadamente, una de las conclusiones principales del congreso fue la falta de interés mundial en el sistema cerebrovascular en los pacientes ancianos con demencia. La Declaración de San Antonio, Texas, (Comité Ejecutivo de Vas-Cog, por parte de la Asamblea General. Declaración de San Antonio, Texas, 14 de Julio de 2007. Neuroepidemiology. 2007;28:191-192) enumera las áreas principales de poco interés como sigue:
Esperamos que los gobiernos, las agencias que financian investigaciones, y la industria farmacéutica alrededor del mundo reconozcan la importancia de la circulación cerebrovascular e implementen programas de salud pública y de investigación para evitar las consecuencias deletéreas de las lesiones vasculares en el cerebro. Los avances en el campo del envejecimiento y la enfermedad cerebrovascular sólo pueden resultar en un mejor cuidado de los pacientes con demencia y en medidas preventivas más eficaces.
Adaptado con permiso del editor: Roman GC. Alzheimer disease research: Have we forgotten the cerebrovascular circulation? Alzheimer Dis Assoc Disord. 2008;22:1-3.
El cuidado de un ser querido con un desorden absorbente es estresante aún en los mejores momentos. Cuando el cuidador es un hijo adulto de la persona bajo su cuidado, quien tiene una familia propia, un trabajo, y más, el papel de cuidador puede volverse muy absorbente y pesado. ¿Puede usted cuidar efectivamente a su familia y de si mismo, y de todas sus otras responsabilidades? La respuesta es sí, pero no de todas al mismo tiempo. Si se cuenta con un plan apropiado y se permite tiempo para si mismo, la mayoría de los familiares pueden proporcionar un cuidado excelente a un adulto que lo necesite. Se ha hallado que las siguientes estrategias son muy útiles al brindarle cuidado a alguien con demencia o con cualquier desorden crónico.
Sea realista. Considere si usted realmente puede hacer todo lo que está planeando, pensando, o está dispuesto a hacer. Piense en las ramificaciones de sus decisiones antes de actuar. Si está pensando en mudar a un familiar en mala salud o con problemas cognitivos a su casa, usted primero debe contestar las siguientes preguntas:
Una vez haya pensado a fondo sobre un tema en particular, haga los ajustes necesarios a sus expectativas. Si usted decide mudar a su padre/madre con su familia, no espere que todo vaya bien desde el principio. Déle tiempo a todos para que se ajusten a los cambios en los arreglos de vivienda y en su tiempo.
Si se está sintiendo abrumado(a), pregúntese lo siguiente:
Si el problema es el baño o un cambio de ropa, y el anciano es resistente, normalmente no es cuestión de vida o muerte, por lo tanto permítalo. Recuerde que es más fácil cambiar de tema, dejar las cosas, respirar profundo y contar hasta 10 que razonar o racionalizar con una persona con demencia.
Trátese bien; recompénsese. Recuerde que usted no podrá cuidar a nadie si no se cuida primero a si mismo(a). Tome tiempo para sus propias necesidades e intereses y trate de no sentirse culpable. Cuando los cuidadores hacen esto, muchos indican sentirse mejor y realmente pueden prestar cuidados por más tiempo. No deje de hacer todo aquello importante para usted para poder asumir sus tareas de cuidado. En algún momento estas tareas terminarán o cambiarán. Por lo tanto, es vital que usted se mantenga conectado a otras personas para su propio bienestar a largo plazo. No ignore su propia salud física. Tome tiempo para ver a su médico. Coma bien, haga ejercicio y duerma lo suficiente.
Planee...planee...planee...y luego, planee más. ¡Nunca puede estar demasiado preparado(a)! Mientras más preparado(a) esté para más contingencias, menores serán las causas de estrés y las sorpresas que hallará. Por ejemplo, averigüe sobre los servicios disponibles en su comunidad, visite centros de cuidado diurno y lugares de cuidado a largo plazo, y hable con un abogado antes de que lo necesite. Usted puede tomar mejores decisiones y ser más objetivo(a) si no se encuentra en una situación de crisis. Un cuidador muy sabio dijo alguna vez que hay que estar preparado para lo peor y orar por lo mejor. Una vez tenga sus planes preparados, tome las cosas una a la vez.
¡Comuníquese con todo el mundo! Trate de incluir a todos los miembros de la familia en las reuniones de planeamiento y conversaciones. Uno puede evitar conflictos familiares potenciales si todos están informados. Recuerde que cada uno tiene su propia historia, perspectiva y expectativas. Haga que cada uno comparta sus perspectivas, pero no trate de culpar o echarle la culpa a nadie. Trate de alentar el trabajo en conjunto para proporcionarle el mejor cuidado al familiar que sufre de demencia.
Aumente al máximo la independencia del anciano (¡y la de todos los demás!). No trate de hacer todo por sus seres queridos con demencia; permítales mantener tanta independencia como sea posible, por todo el tiempo posible. Muchas veces los cuidadores aumentan la dependencia tratando de hacer mucho por quienes reciben el cuidado. No se preocupe por que sus ropas concuerden o por la apariencia de sus maquillajes si esto crea algún argumento o frustración. Aproveche al máximo el hecho de que todavía pueden participar en su propio cuidado vistiéndose, comiendo, o en el baño. No se concentre en lo que no pueden hacer.
Pídale a otros miembros de la familia que ayuden con las responsabilidades diarias y del cuidado. Es posible que usted tenga que modificar sus propias expectativas y estándares hogareños. Trate de no criticar los esfuerzos de otras personas o de pensar que usted pudo haber hecho un mejor trabajo. Recuerde que si no es de vida o muerte debe dejarlo pasar.
Mantenga su sentido del humor. Busque alegría en la vida y trate de reír un poco cada día. Siempre hay un lado positivo para cada cosa, aún cuando todo parece ser muy sombrío. Trate de enfocarse cada día en por lo menos una cosa alegre. Puede ser algo tan simple como poder apreciar la luz del sol, la sonrisa de un niño, o el canto de los pájaros. Las actitudes positivas han demostrado tener efectos benéficos para la habilidad de uno para enfrentar las cosas y para la calidad de vida en general.
El habla positiva. Concéntrese en todas las cosas que usted hace bien y perdónese a usted mismo y a los demás por sus errores. Aprenda de ellos y siga adelante. Discúlpese con la persona a la que le brinda cuidados si pierde la paciencia o el temperamento. Trate de decirse a si mismo(a)...soy una buena persona. Estoy haciendo lo mejor que puedo. Todos cometen errores de vez en cuando. Lo siento y lo haré mejor mañana.
Pida ayuda cuando la necesite. ¡No sea un mártir! Pedir ayuda no es una señal de debilidad, pero sí de fortaleza. Trate de ser muy específico(a) sobre el tipo de ayuda que necesita, y lo más probable es que la reciba. Por ejemplo, si alguien le ofrece ayuda, pídale a esa persona que recoja la ropa de la lavandería, que compre comida, o que pase un par de horas con su receptor de cuidados mientras usted se encuentre ocupado(a). Un cuidador tuvo una gran idea al contar con un recipiente lleno de tarjetas con tareas. Si alguien le ofrecía ayuda, el cuidador simplemente hacía que la persona sacara una tarjeta con una tarea escrita en ella.
Únase a un grupo de apoyo. Muchos cuidadores informan que obtienen la mejor ayuda en cuanto al cuidado de parte de los miembros de grupos de apoyo que han tenido experiencias similares. Algunos cuidadores informan que es bueno saber que no se están volviendo locos. Si está interesado(a) en hallar un grupo de apoyo en su área, considere llamar a la Asociación de Alzheimer al 1-800-272-3900.
Last Modified 10/21/2009